• Varias mujeres denunciaron que los fetos de los abortos que sufrieron fueron enterrados en el cementerio Flaminio, de Roma, sin su consentimiento, al encontrar una cruz con los nombres y apellidos de la madre.

    Todo surgió de la denuncia en las redes sociales de una mujer, que dice llamarse Marta, que descubrió que en el “Jardín de los Ángeles”, un área del cementerio Flaminio de Roma dedicada a los fetos abortados había una cruz con su nombre y apellido.

    A este testimonio se han unido el de otras mujeres que a raíz de la denuncia también han descubierto cruces en este cementerio con sus datos.

    “Tres veces le pregunté (al médico), después del aborto, qué le pasó al feto y tres veces me respondió: ‘no sabemos’. Ayer descubrí que lo enterraron en el cementerio Flaminio de Roma con una cruz” con mi nombre. Ahora necesitamos una enorme acción colectiva. Ver mi nombre en esa fea cruz de hierro helada en ese inmenso prado árido fue otra puñalada muy profunda, un dolor infinito y una rabia enorme”, escribió otra mujer en las redes sociales.

    El diario L’Espresso explica que existen asociaciones religiosas, y cita algunas como “Defending Life with Maria (Advm)”, que firman acuerdos con los hospitales y municipios para ocuparse de lo que la ley define “productos abortivos”, ya sean terapéuticos o espontáneos o interrupciones voluntarias del embarazo.

    Las asociaciones aprovechan que las normas incluidas en el reglamento de la Policía Mortuoria permiten, aunque con algunas interpretaciones subjetivas, enterrar los restos no reclamados y eliminar los residuos hospitalarios.