“Los dos minutos más largos de mi vida”, dijo la mujer después de que dio a luz en la ducha: su bebé pesó casi 3,2 kilos y nació de pie.

Cuando una embarazada comienza a tener contracciones regulares, sabe que el parto está cercano, pero habitualmente le da tiempo para ir hasta el sanatorio para tener a su bebé. No fue el caso de Taylor Penman, una mujer de 24 años de edad, que dio a luz en la ducha mientras se preparaba para ir al hospital.

La joven mamá sabía que el momento se acercaba, por eso llamó a la ambulancia y decidió refrescarse mientras la esperaba. Pero cuando estaba en la ducha, toda mojada, sintió necesidad de orina, y se llevó tremendo susto cuando se dio cuenta de que lo que le estaba saliendo en realidad era un piecito de su bebé.

Su esposo Stuart escuchó un grito aterrorizado y corrió al baño a ver qué sucedía, y se encontró con el pie de su bebe asomando por entre las piernas de su mujer. Volvió a llamar al número de emergencias, donde le fueron indicando como ayudarla hasta que llegaran los paramédicos.

Todo fue tan rápido que cuando llegó al ambulancia el bebé ya estaba en los brazos de su padre. Pero esos dos minutos fueron estremecedores para esta familia.

“Estaba aterrorizado e inmediatamente llamé al 999, pero Taylor simplemente sabía qué hacer y mi adrenalina se disparó. Dejé el teléfono y entré en piloto automático”, contó luego a The Sun el flamante padre. Y la madre agregó: “Sabía que necesitaba sacar a este bebé de mí rápidamente, y sentí la repentina necesidad de pujar, así que hice lo que mi cuerpo me decía que hiciera”.

Pero el bebé no estaba en la posición correcta, por lo que todo resultó más complicado. “Recuerdo que miré a Stuart y su rostro estaba tan blanco como la tiza, el pánico se reflejaba en su rostro, pero se acercó a mí y me ayudó a sacarla”.

Dado que salió de pie en lugar de salir de cabeza, el bebé tenía el cordón umbilical enrollado en su cuello. “Después de que le salió el otro pie, su cuerpo estaba colgando allí. Se veía tan sin vida que daba mucho miedo”, reveló Stuart.

“Finalmente logré desenredar el cordón y le di un pequeño masaje con mis manos”, recordó emocionado. “Y funcionó, se puso rosa y soltó su primer llanto, qué alivio para los dos. Fue un momento inolvidable y asombroso”, aseguró.

Siguiendo las instrucciones de los médicos a través del teléfono, Stuart ató el cordón umbilical con el cordón de sus zapatillas. Y fue él mismo quien lo cortó luego, cuando llegó la ambulancia.

Tylor, por su parte, soportó el momento del parto en la ducha sin problemas, pero luego al relajarse sintió el impacto en su cuerpo. “Fue en la ambulancia cuando el dolor me golpeó, así que finalmente me dieron gas y aire”.

La joven mamá y su bebe pasaron una noche internados en observación, porque ella tenía la presión alta. Pero luego fueron dados de alta, y volvieron sanos y felices a su hogar, con su hijita Eve, de casi 3,2 kilos en brazos. “No puedo creer lo bien que me siento, debe ser porque todo sucedió muy rápido y no pasé 10 horas en la sala de partos”, dijo agradecida la mamá.

Mientras Taylor dio a luz en la ducha por accidente, muchas mujeres eligen dar a luz en el agua. Mirá este parto, en un hospital, pero dentro de una bañera: